En este número de atypica se animan a decir que tiene tan poco sentido cuestionar la fama de alguien como criticar a un pavo real porque lleva plumas. La fama es, y punto. Sin embargo, sí les interesa meterse en las razones de las distintas famas que existen, en los alocados mecanismos que provocan esa famosidad y en las historias detrás de las personas famosas. Esto lo hacen de onda, porque quieren a sus lectores y les interesa que sean más felices e inteligentes. A cambio, sólo piden un humilde aporte: que lean las páginas que fabricaron con tanto cariño. Feliz futuro.